La humanización, el pulso invisible del hospital

Detrás de cada técnica médica hay una conversación, un gesto y una escucha. La humanización no aparece en los protocolos clínicos, pero se percibe en cada pasillo del Ramón y Cajal: es el pulso invisible que sostiene la excelencia asistencial.

El hospital impulsa desde hace años proyectos que sitúan a la persona en el centro: acompañamiento en cuidados intensivos, aulas hospitalarias, consultas sin prisas, voluntariado de lectura y programas de bienestar emocional para pacientes y profesionales.

Cuidar a las personas comienza por el modo en que se les habla.

Comité de Humanización

La humanización también es una actitud profesional. Por eso el centro forma a sus equipos en comunicación de malas noticias, empatía y trato cálido, convencido de que el cuidado de las personas comienza por el modo en que se les habla.

En el año del 50 aniversario, el hospital quiere reforzar este compromiso: porque medio siglo de medicina también es medio siglo de cercanía, y porque los próximos cincuenta años deben ser, ante todo, cincuenta años de humanidad.

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